Apoyó las llamadas “expediciones” que se realizaban a zonas apartadas del país y, de esa manera, se recogía información sobre fauna, flora, geología, geografía, climatología, limnología, meteorología, glaciología, apreciaciones sobre microambientes, geoeconomía, geografía y repercusiones médicas. Entre ellas,  recordamos las de 1875  a la Patagonia,  responsabilidades de Francisco P Moreno  y  de Ramón Lista.

Damos un salto en el tiempo y en 1991  acompañó  la acometida al Lago del Desierto (Santa Cruz)  de donde salió un informe final  en los Anales de la SCA (n° 223, primer semestre de 1993); la otra, de 1997 a la reserva de la Biosfera de San Guillermo de San Juan (con una gacetilla  en el n° 230, de 2001). Esto, sin olvidar cuánto se ha preocupado por las campañas de estudio de los cielos, territorios, mares, bosques petrificados, glaciares andinos, lagunas (al modo de Iberá) o por sesudas consideraciones sobre las Islas Malvinas.

Es una suerte que la mayoría de los informes no hayan  permanecido en el anonimato: por el contrario, los podemos leer en  las páginas de los Anales, en separatas o publicaciones específicas (todos ubicables en la biblioteca y hemeroteca de la sociedad).