La meritocracia en tiempos de Sarmiento
Jueves 14 de Agosto 18.00 hs.
Biblioteca de la Sociedad Científica
Profesora. Mariella Incerti
¿Cómo un provinciano pobre, criado por una madre que tejía en telar, llegó a ser elegido Presidente de la Nación Argentina mientras se encontraba en un exilio “acordado” en los Estados Unidos? ¿Podríamos imaginarnos ese mismo escenario hoy? ¿Cómo sería?
Las “tensiones” en la vida de D.F. Sarmiento han sido señaladas como “contradicciones” durante mucho tiempo, sin embargo, acercarnos a la génesis de su pensamiento como una construcción de época nos permite comprenderlo en su humanidad y ponerlo en vigencia hoy.
Descripción
MERITOCRACIA
La palabra latina “mereo” tiene un significado muy interesante y con varias capas. No se traduce directamente como una sola palabra en español, sino que su significado se relaciona con el concepto de ganarse algo, ser digno de algo o recibir una recompensa.
La relación ideológica
Meritocracia como sistema: La meritocracia es una ideología que sostiene que el éxito y la posición social deben ser el resultado del mérito, que se define como una combinación de talento y esfuerzo. En un sistema meritocrático ideal, las oportunidades están abiertas para todos, y quienes ascienden en la escala social lo hacen por sus propias capacidades y dedicación.
“Self-made man” como símbolo: El “self-made man” es la encarnación de la meritocracia. Es el arquetipo del individuo que, partiendo de la nada (o de un origen humilde), alcanza el éxito, la riqueza o el poder exclusivamente a través de su arduo trabajo, inteligencia y perseverancia. Esta figura sirve como prueba viviente de que el sistema meritocrático funciona.
En esencia, el mito del “self-made man” es la narrativa cultural que justifica y legitima la meritocracia. Se presenta como la prueba de que, si te esfuerzas lo suficiente, puedes superar cualquier obstáculo y triunfar, sin importar tu origen.
Las críticas y la desconexión con la realidad
A pesar de su aparente conexión, esta relación es objeto de fuertes críticas por varios motivos:
- Ignora el punto de partida: La crítica más común es que la meritocracia y el mito del “self-made man” ignoran las ventajas iniciales (el “capital heredado”). El éxito de una persona no solo depende de su esfuerzo, sino también de factores como:
- Capital económico: Riqueza familiar que financia educación, contactos, o la oportunidad de asumir riesgos.
- Capital social: Redes de contactos y relaciones que facilitan oportunidades laborales.
- Capital cultural: Una educación de calidad, acceso a información y ciertos valores o habilidades que son valorados por el mercado.
- Dones naturales: Talento, inteligencia o incluso buena apariencia, que a menudo son involuntariamente recompensados por la sociedad.
- Culpabilización del perdedor: Si se acepta la premisa de que “cualquiera puede triunfar si se esfuerza”, entonces la lógica inversa es que aquellos que no lo logran son responsables de su propio fracaso. Esto puede llevar a una sociedad que desprecia a los perdedores, en lugar de reconocer que las desigualdades estructurales son un factor clave. El fracaso ya no es visto como un problema sistémico, sino como una falta de mérito personal.
- El “mito” de la meritocracia: Filósofos como Michael Sandel argumentan que la meritocracia, en la práctica, es un mito. La narrativa del “self-made man” crea una ilusión de igualdad de oportunidades, pero en realidad oculta y justifica las profundas desigualdades sociales. Aquellos que están en la cima tienden a atribuir su éxito únicamente a su propio esfuerzo, volviéndose “arrogantes”, mientras que quienes están en la parte baja de la escala se sienten “humillados” por un sistema que les dice que su posición es el resultado directo de su falta de mérito.
En conclusión, la meritocracia y el “self-made man” están intrínsecamente relacionados como ideología y símbolo. Sin embargo, a nivel práctico, muchos críticos señalan que esta relación es una construcción cultural que minimiza la influencia de los privilegios, el azar y las estructuras sociales en el camino hacia el éxito, legitimando así las desigualdades existentes.
El “self-made man” es un concepto ideológico y cultural que se traduce al español como “el hombre hecho a sí mismo”. Representa a un individuo que, partiendo de un origen humilde o de la pobreza, alcanza el éxito, la riqueza y el poder sin la ayuda de privilegios de nacimiento, herencia o conexiones. Su triunfo se atribuye exclusivamente a su propio esfuerzo, trabajo duro, perseverancia, inteligencia y determinación.
Origen y características
El concepto se popularizó en la cultura estadounidense, siendo figuras como Benjamin Franklin el arquetipo original. A través de su autobiografía, Franklin narró su ascenso de ser hijo de un fabricante de velas a convertirse en un científico, inventor, político y diplomático de renombre, simbolizando la idea de que cualquier persona puede forjar su propio destino.
Las principales características asociadas al “self-made man” son:
- Origen humilde: Se asume que no heredó riqueza ni estatus.
- Trabajo duro: El éxito se basa en el esfuerzo incansable, la disciplina y la dedicación.
- Perseverancia: Supera obstáculos y fracasos sin rendirse.
- Responsabilidad personal: Asume la total responsabilidad de su vida y sus decisiones.
- Autodidacta: A menudo, su éxito no proviene de una educación formal, sino de su propia curiosidad y aprendizaje continuo.
- El “self-made man” como mito
A pesar de ser una figura inspiradora, el concepto ha sido objeto de muchas críticas, ya que a menudo se le considera un mito. Los críticos argumentan que esta narrativa minimiza o ignora la importancia de los factores externos que contribuyen al éxito, como:
La suerte y el azar.
Las oportunidades del entorno: Estructuras económicas, sociales y políticas que facilitan el ascenso.
El capital heredado: Aunque no sea dinero, puede ser un entorno familiar que fomente la educación, la red de contactos o el acceso a una buena nutrición y salud.
La discriminación: El concepto ignora los obstáculos que enfrentan las minorías raciales, las mujeres y otros grupos marginados, para quienes el camino hacia el éxito es mucho más difícil.
Hay una relación compleja e, incluso, paradójica entre el trascendentalismo norteamericano y el concepto del “self-made man”. Aunque ambos movimientos exaltan el individualismo, lo hacen desde perspectivas muy diferentes y, a veces, opuestas.
El punto en común: La exaltación del individuo
Tanto el trascendentalismo como el mito del “self-made man” se basan en una creencia fundamental en la capacidad y la bondad inherente del ser humano.
El Trascendentalismo: Fundado por figuras como Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau, este movimiento filosófico y literario del siglo XIX promovía la idea de que la verdad y la espiritualidad no se encuentran en la tradición, la religión organizada o la razón, sino en la “intuición” y en la conexión directa del individuo con la Naturaleza y el “Alma Universal”. Abogaban por la autosuficiencia intelectual y moral, alentando a cada persona a confiar en su propio juicio y a resistir la conformidad social.
El “Self-made man”: Este ideal, popularizado por Benjamin Franklin, se basa en la creencia de que el éxito material es el resultado del esfuerzo, el trabajo duro y la disciplina personal. También es una forma de individualismo, ya que el individuo se “hace a sí mismo” sin depender de la ayuda de otros o de privilegios de nacimiento.
En un nivel superficial, ambos parecen celebrar la independencia, la autosuficiencia y la capacidad de un individuo para forjar su propio destino.
Las diferencias fundamentales y la tensión
Aquí es donde la relación se vuelve más interesante y conflictiva. La motivación y el objetivo final del individualismo son completamente distintos en cada caso:
La motivación (Espiritualidad vs. Materialismo):
Trascendentalismo: El objetivo es la autorrealización espiritual y moral. Emerson, en su famoso ensayo “Self-Reliance” (Autosuficiencia), exhorta a las personas a ser fieles a sí mismas para alcanzar un estado de elevación espiritual. El dinero y las posesiones son vistos como distracciones de esta búsqueda. Thoreau fue aún más lejos, viviendo en una cabaña en el bosque para demostrar que una vida simple y austera es la clave para la verdadera libertad y el conocimiento.
“Self-made man”: El objetivo es el éxito material y financiero. La autosuficiencia aquí se mide en términos de riqueza, estatus social y logros profesionales. La ética del trabajo duro se justifica por la recompensa monetaria que genera.
El enfoque (Lo interno vs. Lo externo):
Trascendentalismo: Se enfoca en el mundo interior. El viaje es introspectivo, un retorno a la propia conciencia y a la naturaleza para encontrar la verdad. La “libertad” es la liberación de las convenciones sociales y las presiones externas.
“Self-made man”: Se enfoca en el mundo exterior y la acumulación. El éxito se demuestra a través de bienes tangibles, poder e influencia sobre los demás. La “libertad” es la capacidad de operar en el mercado y acumular riqueza sin restricciones.
Conclusión: ¿Un mito que el otro criticaría?
Aunque el Trascendentalismo y el “self-made man” florecieron en el mismo contexto histórico, son, en muchos sentidos, polos opuestos. Los trascendentalistas, especialmente Thoreau, verían el ideal del “self-made man” con gran escepticismo y lo criticarían por:
Promover el materialismo: Considerarían que la búsqueda de la riqueza es una trampa que esclaviza al individuo en lugar de liberarlo.
Fomentar la conformidad: Argumentarían que, en su afán por ascender en la escala social, el “self-made man” termina por adoptar las mismas normas y valores del sistema que supuestamente desafía. La autosuficiencia se convierte en una herramienta para la acumulación, no para la autorrealización genuina.
En resumen, mientras que el Trascendentalismo busca una autosuficiencia espiritual y una libertad de las convenciones sociales, el “self-made man” persigue una autosuficiencia económica y la libertad dentro de un sistema capitalista. La figura del “self-made man” es, para muchos, la manifestación materialista del individualismo que el Trascendentalismo, en su forma más pura, buscaba trascender.
El individualismo es un pilar central y la fuerza motriz del trascendentalismo norteamericano. No se trata de un individualismo egoísta o materialista, sino de una profunda convicción en la capacidad y el valor moral del individuo para encontrar la verdad y la espiritualidad por sí mismo, sin depender de la sociedad, la religión organizada o la tradición.
La autosuficiencia de Emerson
El máximo exponente de esta idea es Ralph Waldo Emerson, especialmente en su ensayo “Self-Reliance” (Autosuficiencia). Para Emerson, el individuo tiene una chispa divina o una conexión directa con el “Alma Universal” (el “Oversoul”). Esta conexión le otorga la capacidad de intuir verdades superiores que no se pueden obtener a través de la razón o el aprendizaje formal.
Los puntos clave del individualismo emersoniano son:
Rechazo a la conformidad: Emerson criticaba fuertemente la presión social para seguir las normas y las opiniones de la mayoría. Aconsejaba a las personas a “marchar al ritmo de su propio tambor” y a ser fieles a sí mismas, incluso si eso significaba ser malentendidas.
Confianza en uno mismo: El principal mensaje de Emerson es confiar en tu propia intuición. Creía que la voz interior es la mejor guía moral y espiritual. Seguir la propia conciencia es la única forma de vivir una vida auténtica y significativa.
El individuo como autoridad moral: Para los trascendentalistas, la autoridad no reside en las instituciones, la iglesia o el gobierno, sino en la conciencia individual. Un individuo que se rige por su propio sentido de lo correcto y lo incorrecto es más valioso que uno que simplemente se conforma con las leyes y las tradiciones.
La desobediencia civil de Thoreau
Henry David Thoreau llevó el individualismo de Emerson a la práctica. Su individualismo no era solo un concepto filosófico, sino una forma de vida y un acto de protesta.
Individualismo práctico: Thoreau se fue a vivir a una cabaña en el bosque de Walden para demostrar que la vida puede ser vivida de forma simple y deliberada. Su experimento era una crítica al consumismo y al materialismo, mostrando que la verdadera riqueza reside en la autosuficiencia personal y en la conexión con la naturaleza, no en la acumulación de bienes.
Desobediencia civil: En su famoso ensayo “Desobediencia civil”, Thoreau argumenta que el individuo tiene el derecho y el deber moral de desobedecer las leyes injustas. Su negativa a pagar impuestos para protestar contra la esclavitud y la guerra con México es el ejemplo más claro de cómo el individualismo trascendentalista se traduce en activismo. Para él, la conciencia individual está por encima de la ley del Estado.
En resumen, el individualismo en el trascendentalismo norteamericano es una búsqueda de la verdad interior y la integridad moral. No se enfoca en el éxito material, sino en la autosuficiencia espiritual y la libertad de las convenciones. Es una filosofía que empoderó a los individuos a ser sus propios guías y a vivir de acuerdo con sus principios, incluso si eso significaba oponerse al sistema.
También fue utilizado por Hannah Arendt en su ensayo “Crisis en la educación”, [ 36 ] escrito en 1958 y que se refiere al uso de la meritocracia en el sistema educativo inglés. Ella también utiliza el término de forma peyorativa. No fue hasta 1972 que Daniel Bell lo utilizó de forma positiva. [ 37 ] La fórmula de M. Young para describir la meritocracia es: m = CI + E. La fórmula de L. Ieva, en cambio, es: m = f (CI, CUT, ex) + E. Es decir, para Young, la meritocracia es la suma de inteligencia y energía; mientras que, para Ieva, está representada por la función entre inteligencia, cultura y experiencia, a la que se suma la energía.
Uno de los ejemplos más antiguos de un sistema de servicio civil basado en el mérito existió en la burocracia imperial de China. Remontándose al año 200 a. C., la dinastía Han adoptó el confucianismo como base de su filosofía y estructura política, que incluía la idea revolucionaria de sustituir la nobleza de sangre por la de la virtud y la honestidad, exigiendo así que los nombramientos administrativos se basaran únicamente en el mérito. Este sistema permitía a cualquiera que aprobara un examen convertirse en funcionario del gobierno, un puesto que traería riqueza y honor a toda la familia. En parte debido a la influencia china, el primer servicio civil europeo no se originó en Europa, sino en la India, de la mano de la Compañía Británica de las Indias Orientales … los gerentes de las empresas contrataban y ascendían a sus empleados mediante concursos para evitar la corrupción y el favoritismo.
Tanto Platón como Aristóteles defendieron la meritocracia; Platón, en su obra La República , argumentó que los más sabios debían gobernar y, por lo tanto, los gobernantes debían ser reyes filósofos .
El concepto de meritocracia se extendió desde China a la India británica durante el siglo XVII.
En 1813, el padre fundador y presidente de los Estados Unidos , Thomas Jefferson, declaró que existe una ” aristocracia natural de hombres” cuyo derecho a gobernar proviene de su talento y virtud (mérito), más que de su riqueza o estatus heredado. Creía que una república exitosa debía establecer instituciones educativas que identificaran a estos aristócratas naturales y los capacitaran para gobernar.
PURITANISMO: Énfasis en el Deber y la Disciplina: Los puritanos ponían un gran énfasis en el trabajo duro, la disciplina y la frugalidad como signos de la piedad. Creían que el trabajo honrado no solo era una necesidad, sino un llamado de Dios (una vocación). Esta ética del trabajo fue fundamental en el desarrollo del capitalismo temprano.
El Maestro dijo: “En la enseñanza, no debe haber distinción de clases”. — Analectas 15.39 (traducción de Legge).
Aunque Confucio afirmó no haber inventado nada, sino que solo transmitía conocimientos antiguos ( Analectas 7.1 ), sí produjo varias ideas nuevas. Muchos admiradores europeos y estadounidenses, como Voltaire y Herrlee G. Creel, señalan la idea revolucionaria de sustituir la nobleza de sangre por la nobleza de virtud. [ 69 ] Jūnzǐ (君子, lit. “hijo del señor”), que originalmente significaba el descendiente más joven, no heredero, de un noble, se convirtió, en la obra de Confucio, en un epíteto con un significado y una evolución muy similares al del inglés “gentleman” (caballero).
El Papa Francisco se refirió a las “nociones erróneas” desarrolladas en torno al concepto de meritocracia, advirtiendo que
Una sana aproximación al valor del trabajo duro, al desarrollo de las propias capacidades innatas y a un loable espíritu de iniciativa es una cosa, pero si no se busca una auténtica igualdad de oportunidades, la «meritocracia» puede fácilmente convertirse en una pantalla que consolide aún más los privilegios de unos pocos con gran poder. [ 87 ]
¿Qué es lo más importante que quieres que la audiencia se lleve? El desafío de pensar por sí mismos y abrir la polémica
¿Puedes resumir tu idea principal en una o dos frases claras? PENSAR – ESCRIBIR – HACER
¿La descripción despierta la curiosidad de tu audiencia? Se justifica porque es la creación de un instituto sarmientino, dentro de la Asociación Cientifica Argentina
TEMA: LA MERITOCRACIA EN TIEMPOS DE SARMIENTO
BIO
Mariella Incerti
Doctoranda en Ciencias Sociales y de la Cultura en la Universidad Nacional de Salta.
Profesora Superior en Letras en la Universidad Nacional de San Juan.
Medalla y diploma de honor de la Academia Argentina de Letras.
Autora del Libro “El silencio de las tejedoras. La urdimbre invisible del Sarmiento Presidente” de reciente publicación.
Docente investigadora.
Creativa y productora publicitaria.